Generalmente llamamos errores a lo que deberíamos entender como experiencias nuevas que no hemos resuelto según nuestras expectativas.
Es más largo, pero más acertado. La palabra error, como equivocación y sus sinónimos, conllevan una carga muy negativa: son un continuo auto-reproche, y llevan un castigo implícito por lo mal que lo hicimos. Parece que nos cuesta recordar que nos preparan para las matemáticas y para conducir, pero no para vivir.
Debido a la nula educación que recibimos para vivir la vida, es inevitable equivocarse de vez en cuando, e incluso equivocarse a menudo.